El Camino del Frío

¡Tengo hambre siempre! Para logar una alimentación balanceada…
2 septiembre, 2017

El camino del frío …

Hace unos días recordé el día que nadé en la Laguna del Sol en el cráter del Nevado de Toluca .. hace 10 años, a finales de abril, una mañana con el cielo totalmente nublado, con una lluvia tenue de aguanieve, pero con la convicción de que el agua fría haría en mi cuerpo y mente una función especial para aclimatarme para nadar en el Canal de La Mancha, cuya temperatura no estaría por debajo de los 15 grados pero que un chapuzón a menos de 10 grados haría un muy buen efecto de los alcances del frío.

En esa ocasión, la temperatura de la laguna estaba a 7 grados centígrados. El proceso de entrar fue complicado, al principio me dolieron los pies al primer contacto con el agua, un dolor intenso pero a los pocos segundos lo deje de sentir porque perdí sensibilidad, lo mismo sucedió con las piernas, un dolor profundo y a los pocos segundos nuevamente desaparecía el dolor porque perdían sensibilidad, cuando el agua me llego a la cintura parecía que mi cuerpo eran dos mitades pero llegó el momento de sumergirme y empezar a nadar … ese instante se quedó grabado en mi memoria … el dolor en mi cara fue tan intenso que sentía que aún con goggles me dolían los ojos .. . Sabía que me iba a costar trabajo respirar así que mantuve la calma para permitir que el oxígeno ralo a más de 4000 metros sobre nivel del mar llenara mis pulmones. Empecé a mover rápido mis brazos  y a los pocos segundos me pesaban tanto que cada brazada requería de todo mi esfuerzo; la mandíbula se me empezó a trabar al grado de no poder cerrar la boca y sentir calambres en los dientes cada vez que sumergía la cara ..fueron 16 minutos que consumieron toda mi voluntad y energía. 

Salir del agua me tomó mucho tiempo, me sentía lenta y por más que trataba de moverme con rapidez, mi cuerpo no reaccionaba; también, comencé a temblar de manera incontrolable, no podía hablar y no tenía sensibilidad ni en las manos ni el los pies .. Julie mi amiga me ayudó a secarme y subirme al coche con la calefacción prendida para ayudarme a vestir con ropa seca y calientita. La temblorina duro casi una hora y el habla la recuperé como a la media hora. El frío duele, y el dolor no es fácil de manejarlo por ahí dicen que hay que acostumbrarse. Hoy traigo en mente ese entrenamiento porque desde hace unas semanas comencé a bañarme con agua fría para ir adaptando mi cuerpo, como parte de un proceso de adaptación y entrenamiento para mis próximos nados. Y cada vez que me meto a la regadera fría, recuerdo el día del Nevado de Toluca y entonces digo, la regadera no está tan fría.. ¡disfrútala!

A este proceso de entrenamiento le llamo el Camino del Frío.. que como todo camino en la vida hay que empezar por el principio y un paso a la vez.. para todos tus caminos, poco a poco y un paso a la vez, y cada paso teniendo en mente el amor y cariño de aquellas personas que te hacen dar el siguiente paso… tus hijos, tu familia, tus hermanos, tus padres, tus amigos ..

En mi caso, Lalo y Andrea y hacen que el Camino del Frío se vaya calentando y así pueda seguir adelante …