¡Tengo hambre siempre! Para logar una alimentación balanceada…

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Si eres como yo, seguro te identificas….

¡Ya desayuné y sigo muerta de hambre!

Hace un par de años escribí esta frase y  hoy que la leo, no solo lo recuerdo sino que en muchas ocasiones me sigue pasando igual y no solo cuando desayuno, sino durante todo el día.

Normalmente,  tengo hambre siempre ….. A veces, durante la hora de la comida me como  dos porciones más de proteína y verduras y terminando de comer pienso que ahora sí, no me vuelve a dar hambre hasta al día siguiente y cuál es mi sorpresa que a las pocas horas, ¡otra vez tengo hambre!

Algunas veces he tratado de engañar a mi mente cenando muy poquito y a media noche me despierto, no puedo dormir, me duele la cabeza y,  ¿qué creen? ¡es hambre!   Entonces tengo que comer una manzana y un yogurt o una porción de cereal o medio sandwich y entonces sí, ya me puedo dormir.

Si a mi me pasa esto, estoy segura que a muchas personas más les sucede lo mismo… o algo similar, y hace unos días platicando este tema con mi prima Victoria que es licenciada en Nutrición, me comenta que una persona sana y con actividad física durante el día, es normal que tenga hambre y necesite comer lo suficiente para poder recuperar la energía perdida y en la noche descansar correctamente para iniciar actividades al día siguiente. Pero que ojo, con no comer de más…

También, me explicó  que a los niños les sucede lo mismo y sin embargo, hoy el índice de sobrepeso infantil en nuestro país es altísimo y es una situación que puede llevar a los niños con sobrepeso, a jóvenes con sobrepeso que pueden desencadenar enfermedades tales como obesidad y diabetes y con ello poner en riesgo su salud.

Comentamos algunas conclusiones que aquí comparto:

1.- Comer lo suficiente durante el día pero de una forma distinta…. es decir, debemos de aprovechar una cualidad maravillosa que tenemos los seres humanos en relación con la comida, ¡la creatividad! La cantidad de actividades y la falta de tiempo nos ha llevado a comer de manera rutinaria, es decir, comemos lo mismo y en ocasiones lo más engordativo y esto no necesariamente es lo más económico. Esto no solo nos hace daño a los adultos pero mucho más a los niños… seamos creativos a la hora de comprar y preparar alimentos.

2.- Que tu desayuno sea tu alimento más completo e incluya proteína animal y carbohidratos con fibra integral. No dejes de desayunar,  es importante para el balance del día.

3.- Aumenta tus porciones de verduras al doble o triple y la porción de tus hijos también. Y nuevamente aquí entrará la creatividad para que las verduras se conviertan en tu mejor aliado. Inclusive, tus colaciones pueden ser de verduras como apio, pepinos, jícaras, brócoli, todos ellos los puedes comer crudos con limón y un poquito de sal o chilito piquín.

4.- No dejes huecos que llenas con golosinas… y menos a los niños. Es mejor que se coman una porción extra de proteína o carbohidratos complejos a que esos huecos los llenen de golosinas.  Una manzana o dos puede ser mucho mejor.

Yo le dije que a veces se me antojaba una golosina y me dijo: “Si quieres una golosina, cómetela pero una, no la bolsa completa o el paquete entero”.

5.- No dejes de cenar,  es decir, como me dijo Victoria: ¡no te engañes prima! es mejor cenar de manera adecuada, que irte a la cama sin cenar y a media noche, ¡arrasar con todo lo que hay en el refrigerador! … ¡tiene razón!

6.-Una propuesta..- AGUA para vivir, el agua simple será siempre la mejor opción y para tus hijos también…

Estas son algunas propuestas que yo comparto y que de alguna manera, nos pueden ayudar a mantener una alimentación balanceada. Adicionalmente, actividad física como parte de tu rutina diaria y para tus hijos también.  Es importante que desde pequeños ellos incorporen actividad física a su vida como un hábito y una forma de vivir.